Un consejo paterno: Pártele la cara.
Acoyauh
Cuando tenía 15 años, vivía aterrorizado por un abusón de tercero de secundaria. Un enorme, malvado hijo de plus que se juntaba con un grupo de pseudonazis, se metía coca antes de la escuela y andaba por los pasillos con el ceño fruncido y una navaja de resorte escondida en su chaleco. Yo era un nerd. O dicho de otra forma, era un alumno modelo: puros dieces, ganador de los concursos de composición y mascota de la maestra. Me imagino que toda esa correctez clasemediera lo ofendía (digo, hasta me ofendía a mí a veces), y en algún momento decidió que me odiaba. Me saboteaba el locker, me gritaba entre clases, intimidaba a mis amigos. Una vez hasta azotó la cara de mi novia contra su escritorio. Todos en la escuela le tenían miedo. Yo le tenía pavor. No tenía idea de qué hacer al respecto.
Acoyauh




